En los naipes que arroja el destino, difusos dibujos, metáforas a intrepretar, amenazas con tintes de consejos, mensajes polisémicos... y en las letras, lo vivido... cuentos sobre una cuenta atrás ya terminada, palabras con sabor a cero, con restos de recuerdos, mentiras que quisieron ser verdades pero no lo consiguieron... "para siempres" que se extinguieron en eternidades limítrofes con realidades limitadas y algún que otro "te quiero" capturado, incapaz de convertirse en un "te quise" acorde a la actualidad. Promesas que no se cumplieron, y de la baraja siguen saliendo los corazones boca abajo indefectiblemente... los diamantes ya pulidos son piedras comunes sin brillo, los tréboles deshojados, marchitos y las picas parecen más punzantes, como estilográficas que ansiaron clavarse en papeles virginales y cartas que, por mucho que barajes nunca salen porque, no tienen destino que mostrarte, porque no tiene sentido adivinar lo que ya sabes: que compondrás ilustres historietas ilustradas carentes de arte de cómo reducir lo peculiar a meras banalidades, transfigurar a quien creíste especial en el más vulgar de los mortales.
DERECHOS RESERVADOS

Todos los textos y fotografías reseñadas en este blog by Ana PC- Ana Prado Collado is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.
Based on a work at www.reflejosyreflexiones.blogspot.com.
domingo, 12 de junio de 2011
jueves, 5 de mayo de 2011
PRECIPICIO
MÚSICA (Gymnopedie. Eric Satie):
http://www.youtube.com/watch?v=RNABTL0zbB0&feature=related
Es al borde del precipicio donde contemplo la luna lejana, sabiéndola polvorienta, intuyéndola blanca. Inalcanzable, altiva, solitaria... entonces, salto de espaldas al vacío, de cara al cielo, y veo en el vano vuelo que he vivido muriendo. Presto llegará el suelo y no podrán sostenerme las ramas de almendro ni los abrazos etéreos, no hay presupuesto ni precio para ideales prefabricados, utópicos prototipos. Prefiero caer, con brusquedad, al polvo tangible, receptivo e imperfecto... que apresarme a la mentira de la inmortalidad y seguir perdiendo el tiempo. Prefiero y he decidido soñar con lo que tengo, que me sirva disfrutar de la gravedad como pretexto. Yo me he propuesto volar.
...............................*.............................
"El amor es una bellísima flor, pero hay que tener el coraje de ir a recogerla al borde de un precipicio." Stendhal (1783-1842).
viernes, 22 de abril de 2011
Hoy vengo a hablar del amor
Hoy vengo a hablar del amor, del que no puede contenerse, del que nace sin embarazo previo, gestado por un momento idílico, en un plazo involuntario y parido en largos besos, sin dolor... hoy vengo a hablar del amor, de roces casuales que desean ser caricias, de miradas que enfatizan mensajes lanzados de corazón a corazón... hoy vengo a hablar del amor. De ese que siempre está dentro, aunque a veces se aletargue, aunque a veces llegue tarde, aparece en un instante y en mitad del descontrol, le da sentido a la vida. Del que provoca fervor, hoy vengo a hablar del amor... del que desborda pasión, al compartir el calor, del que no entiende el tú sin el yo.
Hoy quiero hablar de este amor, que ha renovado tejidos, antes jirones, con sus nuevas emociones, que paraliza el temor, y me llena de ambiciones y me saca del sopor con sus canciones. Hoy vengo a hablarle a mi amor.
lunes, 4 de abril de 2011
Farol sombrío
Candil sin aceite, cirio sin mecha... la luz se apaga.
Nadie vendrá a velar la vela de cera ya consumida.
Y se confunde en las sombras un alto farol de forja
con una jaula que encierra sueños...
Calor que se pierde, el fuego y el humo se han ido.
Fundidas bombillas de filamentos rotos que ayer
brillaban...
ahora sólo habita el frío, donde reverbera el silencio.
El argón vuelve al letargo inerte
la combustión ha cesado...
y la incandescendia se somete
al cristal que la envuelve, esperando una piedra que lo
haga estallar...
domingo, 13 de marzo de 2011
RESILIENCE
"Siempre habrá metralla dispuesta a clavarse, y no podrás esquivarla... no toda. Habrá que vivir con ella dentro y pintar caricias en las cicatrices. Dejar que lo que perdure sea la sonrisa. Imaginar placeres antes que penurias. Porque el impacto no duele tanto si tienes curtida la piel del alma. Y ambos sabemos lo fácil que resulta desistir cuando resistir es lo importante, lo vital... porque puede una flor ser pisada, aplastada, y no perder un sólo pétalo. Y el pájaro con el ala rota, saltar de rama en rama sin caer al suelo. El agua, sucia, ser bebida sin dejar secuela alguna. Y los ojos perdidos encontrarse en miradas recíprocas."
miércoles, 23 de febrero de 2011
La Llave
sábado, 22 de enero de 2011
Sirena y ángel...
¿Qué macabro juego me propones? ¿Incluirte entre mis miedos y en mis cantos de sirena, frustrados...? ¿Que mis ojos te supliquen que me sigas mirando, y mis labios imploren de tu boca los besos, que mi piel sea cartón sin tu tacto?
"Déjate llevar" susurran las serpientes fingiendo ser seres humanos... en este paraiso corrompido...
La tentación de quererte es demasiado fuerte para un ángel de alas rotas y rodillas magulladas que chascan a cada paso. Ángel, pecador inocente, que ya comió de manzanas atestadas de gusanos... aunque en tí no vi ni larvas, sólo sed y yo reboso agua salada...
¡Qué lucidez sin sentido hizo brillar los ojos pardos de quien ve a la vez la sirena que se echó a volar y el ángel que se va enterrando, revelarse de sus reglas sin soltarte de la mano!
Y así dos seres en una piel, sumisos sin ser pasivos, al macabro juego de no prometer -porque perdidos ganamos- sin propósito alguno (si acaso compartir lo que se va restando), aceptamos.
lunes, 10 de enero de 2011
Yo que soy...
Tinta fija que a la piel asoma y se desborda haciéndome escribir de nuevo.
Unos labios que prometen lo que la boca no suelta. Palabras atoradas, entre las cuerdas vocales tintineantes, que titubean. Yo que tuve fama de buena oradora, callo y observo, diálogos que en pestañeos, dicen más de lo que quieren.
Artífice de sueños inalcanzables, de fantasías insospechadas, partener de bailes que nunca llegan, me vuelvo socia de tu sordera y muda ante tus palabras.
Y dicen, las lenguas más deslenguadas, que podría tenerlo todo... mientras, yo me conformo con nada. Nunca fui tan condescendiente, dentro de mi impaciencia...
Yo que soy el resultado de un acto de amor, al que el amor dio de lado... He aprendido a no venderme por un puñado de cumplidos, piropos que repetidos, van quedando sin sentido, desplazados... y pasan por el oído como zumbidos vacíos, sin dejar eco ni rastro, caen sin gracia al intestino, y el corazón ni los huele...
Provocadora innata, vengo a ofrecerte la imagen, y ¿Vale por mil palabras? Dos ya serán suficientes...
lunes, 3 de enero de 2011
Ahora que ya estoy lejos...
Despaché despechos,
deseos desesperados
y desvanes olvidados
desembocaron en lechos
para el cuerpo desmembrado.
Desmesurada deseperanza
del destino destronado
desengañan alabanzas
al corazón desolado.
Destreza desordenada,
despertar desubicado
desvaríos desatados
de consciencia desterrada.
Desconfianza que descerraja
desengaña desalmados
desafié estar a tu lado
desesperar en tu zanja.
Despedida desmayada
Desalojo de palabras
Desdiciendo lo que dije
desbordándome en la nada.
Y ahora que ya estoy lejos,
destilo el agua pasada,
desmaquillo los espejos,
ya no estoy desconsolada.
domingo, 28 de noviembre de 2010
Por un cerebro tirano
Las lágrimas que derramé, sobre aquel mantel de cuadros, nunca trajeron nada:
ni las sonrisas mutuas, ni los abrazos, sólo recuerdos que fueron agujas para un corazón que, creí, agonizaba.
Y los besos que esperé, se perdieron en tinieblas, y no quisieron volver, abonando tierra yerta, olvidaron su mensaje y yacen, desparramados, en mitad del laberinto, en el sitio de nadie.
Y la lengua quedó seca, como un pañuelo resignado y tendido, castigado en un desierto sin esperar que lo rescaten, condenado por olvido . El paladar agrio, donde hubo menta y chocolate, sólo revierte el sabor de los placeres marchitos de antes, y ya no queda dulzor...
Un después que viene. Un ahora que no está. Un ceño fruncido que enloquece por encarnarse. Un corazón dócil que latirá sin descansar y sin querer pararse, aunque un cerebro tirano lo maltrate.
En tu ceguera, quizá veas, dónde se esconden los suspiros por los sueños no cumplidos y que aun están por cumplir. Pero mis lágrimas, cóncavas y convexas, no volverán, condenadas están a morir disecadas, porque ellas distorsionan el camino y empañan la visión de las ilusiones que aunque no hayan venido, vendrán... cuando yo ya esté lejos...
Etiquetas:
Atlántico,
Huelva,
lejos,
Mirador aves Lepe,
Río Piedras
viernes, 5 de noviembre de 2010
Por bandera
Puedo hundirme, pero no dejaré de agarrar fuerte la cuerda de mi propia dignidad, que no me eleva, pero está ahí para que trepe por ella...
Y treparé, con las manos heridas, los ojos cansados y el alma abierta. Treparé hasta la cúspide de la cima incierta, de los propósitos latentes, de las consecuencias venideras... colocaré, por mis sueños, mi bandera.
jueves, 4 de noviembre de 2010
No quiero que me comas...
Tus manos, finas telarañas, donde al agarrarme dejo los dedos quietos, como insectos destinados a ser devorados... no quiero que me comas, sólo que me atrapes y salir corriendo...
Trepar por árboles imaginarios, mimetizados, tú de mí, yo de tí... de tu tronco yo las alas, a horcajadas en tu espalda, y agarrarme a tu cintura con mis patas.
Mi cuello, cebo. Apártame el pelo, será lo que nos ate.
Tus ojos, dos cristales, canicas negras, esferas oscuras que me envuelven en sombras... tiemblan mis piernas que permanecen quietas. No quiero correr si no es contigo. Estática permanezco, a expensas de que me hables. No digas cuál es el destino de este viaje, sólo susurra que quieres que te acompañe... Dibuja una sonrisa y me morderé los labios... Descifra mi silencio, deshazlo, traéme palabras nuevas... y llévame contigo... de la mano.
Etiquetas:
mimetizados,
silencio,
telarañas,
viaje
sábado, 30 de octubre de 2010
Cuchilladas
si fue tu mano la que alzó aquel filo
no debieras desear que no me duela
pues fuiste tú quien cortó el hilo.
Hilo que sangra, que se desmembra
mas no hubo saña en derrumbar el silo,
almacén de aquellas vivencias,
donde el recuerdo quebró vacío.
No tiemble tu voz y su eco
debieras mostrar firmeza
pues a mis ojos, hoy secos
no sirve tu sutileza.
Que no daña el arma empleada
que daña más quien la emplea
al descubrir su mirada
más llena que de odio, pena.
Tristeza que fue alegría.
Amor que es indiferencia.
Puñal: palabras vacías,
silencios los que arponean.
En Lepe, Huelva, el día del 100 aniversario del nacimiento de Miguel Hernández
Etiquetas:
cuchillo,
Miguel Hernández,
puñal,
ruptura
viernes, 14 de mayo de 2010
VAPOR DE TIEMPO
![]() |
miércoles, 10 de marzo de 2010
Duende del fuego
Tú que te alimentas de los sueños incompletos mientras las cenizas del pasado ungen la chimenea del destino, entre las corrientes: arriba, abajo.
Donde aplastada se abandona la memoria entre las llamas vivas y los troncos muertos.
Esperas que la mirada hipnótica se pierda pero no que te encuentre.
Susurros, carcajadas, hacen crepitar las decrépitas facciones de quien,
enfrente, busca las respuestas que sólo tú puedes ofrecerle. Maldito duende.
Olvido los avisos, me adentro, me quemo, me sumerjo en tu deseo.
miércoles, 3 de febrero de 2010
Como la urraca al oro
Con las uñas afiladas, sed de sangre en el pico recto, urraca...pájaro ingrato, con aires de águila harpía en tu vuelo. No te das cuenta que ni tu tamaño: inferior, ni en tu cuerpo menudo, ni tus colores previsibles dan lugar al equívoco. Ladrona y carroñera, capaz de utilizar a cuervos para que te despiecen las presas muertas. Zorra con alas. Zorra que vuela. Hoy el nido ajeno que revoloteas, dispuesta a picar los huevos te depara una sorpresa... El huevo más grande que sobresale en el centro es dorado, te posas en el borde de las ramas muertas entrelazadas cual placenta que envuelve las vidas que palpitan dentro, al tiempo que pliegas las alas. Picas primero uno de los huevos blancos, proyecto de poyuelo que aborta al aire pero mientras lo comes no te deleitas porque no le quitas el ojo al óvalo brillante del centro, impaciente, no ves el momento de llevártelo. Pesa mucho, demasiado... tienes que posarte dos veces en el suelo, antes de llegar a tu guarida en el lúgubre bosque sombrío. Cerca de tu nido vacío, aún no has hecho la puesta, entre las paredes de una montaña solitaria, en una grieta lo depositas y lo observas divertida. ¡Vaya premio! Futuro que fue, ahora es tu tesoro. Pero te puden las ansias, no eres capaz de observarlo simplemente, de contemplar callada su belleza, tienes que ir más allá picajosa pica pica. Y afilándote el pico te lías con tu martilleo, con ese propósito tan tuyo de destrozar lo preciado... mas el objeto es macizo, y al tercer golpe, tu piqueta y elocuencia se rompen en pedazos. El dolor es insoportable, y la supervivencia imposible... tus ojos lagrimosos, en tiernos parpadeos se van cerrando. La incomprensión te supera, se escapa, como tu vida entera y allí yaces junto a lo que fue tu triunfo y tu verdugo. La efimeridad, más que acompañar, condena al ser mezquino.
viernes, 16 de octubre de 2009
El hueco
Va a hacer dos años que llenaste un hueco, profundo, rotundo;
con tu presencia lo cerraste hermético, llenándolo por completo.
Va a hacer un mes que, sin querer saber, desde la inconsciencia, esa nebulosa azul oscuro que a veces a todos nos envuelve, te evaporaste, tú...mi dulce pequeña.
Ha vuelto el hueco, en el que resuenan los ecos de los lamentos, en el que caen las lágrimas pero no hay fondo, el hueco vacío que no se desborda porque no se llena, porque has sido y eres irremplazable.
Te sueño despierta, y te echo de menos dormida, en mis manos meciendo el aire, con la pena subiendo desde bien adentro a la piel erizada y al cerebro que retumba. Me niego a creerlo, no puedo haberte perdido, no para siempre...
Es fácil ponerme la careta. Las gomas elásticas de las apariencias, siempre están dispuestas a ceder, una vez y otra, incesantemente, las veces que haga falta. Pero bajo la máscara... bajo la piel pálida y acartonada, sé que mis ojos sobre dos curvas moradas, han perdido brillo, al tiempo que una nueva estrella resplandece en el cielo.
Untada de cal y arena me pregunto qué es lo que me ha venido ahora. Demasiada mezcla espesa sobre una espalda dolorida. Demasiada carga tu pérdida...demasiado duro el dolor de no sentir el calor de tu pelo rozando mis piernas.
Mi dulce pequeña, ¿qué puedo decirte? ¿Podrás escucharme allá donde estés?...
Otro hueco que ha dejado un agujero que traspasa del pecho a la espalda por mi flanco izquierdo, por el que los latidos sordos se van perdiendo, yo que quise que el compás de mi corazón fuera tu eterna nana, y el silencio del tuyo es lo que me mantiene en vela...
Descansa mi niña... prometo cuidar a tus pequeños.
Te quiero Thai.
Ana
jueves, 6 de agosto de 2009
Abandonados: ellos sí merecen ganar.
Relación de ganadores y menciones:http://jironesdeazul.blogspot.com/
Ganadora, Primer Premio: Ana Prado Collado por su obra: "Rasha, una historia diferente"
En esta edición especial del certamen han participado 423 obras de diferentes ciudades españolas. Este certamen tenía como finalidad la concienciación contra el maltrato y el abandono animal, especialmente los gatos.
domingo, 7 de junio de 2009
De quien te escribe
Y mientras, las teclas de un piano se pulen bajo el tacto de unos dedos secos que hacen humedecer miradas...¿o son los dedos los que se pulen contra el frío plástico, ejemplo una vez más de que lo natural sucumbe bajo la materia artificial?
Sollozando por la perfección no hay salvación comedida, aquí todo es movido por los impulsos de una razón incoherente, tremenda locura la que me impulsa a escribir.
De quien te escribe y de quien te lee en silencio, de quien te dedicó su tiempo y de alguna forma, lo compartió todo contigo, pues los ojos son el alma del reflejo del sentimiento, y sus ojos se posaron en ti.
Un tiempo inflamado por el sofocante ritmo del día, un tiempo apagado y contrariamente palpitante que es la noche. Ese tiempo que inconexo fue tuyo y mio.
De quien te escribe después de haberte leído, y entusiasmada sólo puede dedicarte un tímido gracias, de quien espera que regreses porque el retorno significará aliento para mis reflexiones que, como ya han demostrado, no pueden quedarse quietas.
Esta entrada está dedicada a los que alguna vez entráis a leerme, y a los que, alguna vez (aunque no aquí) me hubieron leído o me leyeron...en especial a quien, sin conocerme, me dedicó un poema, que copio a continuación:
-A... Ana Prado Collado-
He visto tu perfecta poesía;
deleitándome el sentir,
su tierna y dulce melodía.
Su valía: Tu forma de vivir.
La importancia de tu verso,
hace sombra al resto.
Retumban sus ecos de amores,
rellenan las almas de sabores, nuevos, contemporáneos.
Por Pedro Víctor Martínez Izquierdo
sábado, 6 de junio de 2009
El cielo lila (sinopsis)
"Trocea un pedazo de cielo y tráemelo. Pero no de un cielo cualquiera. Yo quiero un cielo lila..."
Este texto ha sufrido modificaciones para su próxima divulgación comercial.
Onos Baal*: Fortaleza de Baal. Forma fonética de Onuba (Huelva)
*Fotografía original tomada por la autora del blog en el Mirador del Monte Conquero (Huelva) en Mayo de 2009
Etiquetas:
Baal,
cielo lila,
Dioses fenicios,
Huelva,
Onuba,
Sol
domingo, 17 de mayo de 2009
El collar de valvas
Fue marinero, lobo de mar, pescador de tesoros, cazador de peces... Y ahora con sus manos agrietadas, rozando la vejez, y los ojos verdes pequeñitos de mirada adormecida, entre los surcos profundos de las arrugas cosidas al párpado, va tejiendo con cuidado las redes rotas al pie del puerto. Los jóvenes no le dejan salir a la mar porque los huesos no sostienen su cuerpo en los vaivenes furiosos de las aguas y ya les ha dado algún susto en forma de mareo o caída.
__ ¡Qué aprensiva es esta juventud!__ se lamenta viendo el barco alejarse, mientras los primeros rayos del alba rompen en destellos las crestas espumosas de las olas mecidas.
Su nieta pequeña, María, le ha pedido un collar de conchas. Así que, al terminar con los aparejos, recoge, dejando la red enrollada y baja a la playa caminando despacio...La arena ha dejado de ser negra hace unas horas y deja ver la marca de cómo la marea, poseída por la luna, ha ido bajando. Agacha el espinazo a punto de quebrarse y reune una a una las valvas* que le parecen bonitas, dándoles el visto bueno rozándolas con los dedos encallecidos, frotándolas suavemente quitando la arena seca y la sal pegada. La que ve digna de ir al cuello de su nieta, envuelta en su pañuelo blanco, la echa al bolsillo.
Ya en casa, sentado a la sombra del limonero del patio, vuelca el contenido del pedazo de tela cuadrado, y con un punzón y mucho tiento, atraviesa la concha por su lado más grueso, por dos veces, haciendo dos agujeros, para que al pasar la tanza*, los colgantes queden amoldados al escote por su parte cóncava. Y así, dejándose los ojitos lagrimosos, va trenzando en el hilo, la concha por su umbo* y los nudos, para que no se muevan del sitio.
A modo de adorno central pone una caracola, casa abandonada de algún cangrejo ermitaño, y la deja colgando por su canal sifonal perforado con tino.
María llega del colegio a la hora de comer y a cambio de un collar tan artesanal, premia a su abuelo con un sonoro beso y sonriendo, mientras deja ver su boquita mellada, dice:
__ Cuando venga papi de la mar, le ensañaré mi collar, abuelito.
Se lo cuela por la cabeza, y sale corriendo de un lado a otro de la casa, al tiempo que grita...abuelitaaaaaaa, abuelitaaaaaaaaaa...
El viejo pescador se siente inmensamente contento. Alguien que es capaz de sacarle una sonrisa a un niño no puede llamarse inútil, ni ser considerado un torpe trasto.
Desde hace dos años, Roque el Lento (como es conocido en el pueblo) hace collares de conchas con sus manos. Ha introducido los cordones de cuero con los que recubre el nylon, los cierres plateados para abrochar los collares prescindiendo así de los nudos antiestéticos, y esquirlas de piedras coloridas que en la orilla de su playa encuentra. Los ofrece a los veraneantes en el nuevo paseo marítimo, antaño espacio que fue cama de las dunas. Y con lo que se ha ido sacando, ha ahorrado, usando un bote de cristal a modo de alcancija, le ha comprado a María un collar de oro, con siete conchitas talladas, y en la del centro ha hecho grabar por dentro su nombre.
Espera sentado a la sombra del limonero a que llegue María de las clases, y cuando entra, risueña y alborotada, le da el obsequio. Ella pone los ojos como platos y parpadea asombrada, con la boca muy abierta:
__ Pero abuelo, ¿has hecho tú esto? __pregunta sin apartar la mirada del collar.-
Él ríe divertido y le explica que lo ha comprado para ella en una joyería.
Ella se pone muy seria, pensativa, y pregunta bajando la voz...
__ Abuelo, ¿puedo decirte una cosa y no te enfadas conmigo?
Roque asiente.
__ Me gusta más el que tú me hiciste, ¿es que quieres que te lo devuelva?__ y lo saca de debajo de la camiseta y se lo muestra.
El abuelo se abraza a ella al tiempo que le susurra...no hija no, a mi también me gusta más el que llevas puesto.
Y ella, con sus nueve años a cuestas, le comenta:
__ Es que lo que te ha costado tu tiempo no lo cambiaría por nada que valiese dinero__
¡Qué poco hace falta para emocionar a un niño! ¡Y menos aún a un abuelo!
*Vocabulario:
Valva: una de las dos partes de la concha de un bivalvo, una concha está compuesta de dos valvas.
Más información: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/d/d9/Valva-VistaInterna.png
Tanza: sedal de la caña de pescar.
Umbo: escudo, cazoleta de broquel.
Alcancija: Denominación coloquial usada frecuentemente en Andalucía, no contemplada en el diccionario de la RAE (Real Academia Española), para hacer referencia a las alcancías (huchas).sábado, 18 de abril de 2009
De las cenizas florece...
Y, sin embargo, de las cenizas florece... lírica sincera.
D.E.P. Mi querido Maestro de Lengua y Literatura D. Jesús Álviz Arroyo, Acebo 1946-1998.
Etiquetas:
Emperatriz,
escritor,
Jesus Alviz,
literatura,
novela.,
poesía,
profesor,
relato,
teatro
martes, 24 de marzo de 2009
Cai
Etiquetas:
Algeciras,
Atántico,
Cádiz,
Ceuta,
Los Alcornocales,
Mediterraneo,
Punta Carnero
viernes, 6 de febrero de 2009
En la piel de Eluana
Eluana Englaro
Si tecleas su nombre completo en cualquier buscador de internet, y ves imágenes de ella, te toparás con una sonrisa. Una sonrisa sincera, que ahora, tras quince años en coma, es una mueca incomprensible, una mueca cruelmente atrofiada.
Después de un terrible accidente de tráfico, alguien decidió por ella que merecía la pena seguir viviendo, permitir que un corazón sano se mantuviera latiendo dentro de un cuerpo somnoliento irreversiblemente. Quizá al principio, el coma se vislumbraba como un mal sueño, una pesadilla para los que con los ojos abiertos la observaban rodeando su cama. Pero fue pasando el tiempo, y detrás de los conflictos políticos, de los intereses religiosos, hay una vida de la que ninguno es dueño, privada de todos los elementos que hacen que ésta merezca la pena.
Me pongo en la piel de Eluana, incapaz de articular un movimiento voluntario, con una mueca perversa como única expresión, anuladas las ilusiones, los deseos, y encuentro dentro de mi enfado, frustraciones, y miedo. ¿Quién quiere vivir haciendo sufrir a quienes te quieren? ¿Quién quiere ser recordada como un ser inerte? Es como vivir encerrada en una prisión latente, barrotes por venas, estimulados por cables, incomprensión ajena y la mirada perdida, tras unos ojos cerrados.
Qué difícil decidir si es mejor que viva o que muera...qué inapropiado elegir por ella. ¡Qué injusto!
Y vuelvo a mirar su sonrisa cautivadora, sabiendo que jamás volverá a producirse. Y su destino me duele, y pienso cuál sería mi deseo si me viera en su situación. Yo elegiría la muerte, pues la vida, en mi opinión, sin sentido no merece la pena.
Ponte en la piel de Eluana, si lo soportas, cinco minutos, y encuentra dentro de ti, la esencia de la felicidad cotidiana, está en los recuerdos de las cosas más triviales.
Gracias Eluana por tu sonrisa.
Música: Laura Paussini & Tiziano Ferro Canción: Non me lo so spiegare (No me lo puedo explicar) Letra original:http://respect.altervista.org/testi/centoundici/nonmelosospiegare.htm
Taducción al castellano:
Fotografía: El pozo del poblado de La Bella, El Terrón (Lepe)
sábado, 31 de enero de 2009
Entrelazadas
El andén desierto de una estación de metro. El próximo tren, uno de los últimos, pasará en diez minutos. Las corrientes de aire seco se alternan, frío, calor, y la luz de un tubo fluorescente parece que va a fundirse, acercando y alejándome el suelo gris de la mirada empañada. Sentada en el frío banco de piedra. El corazón agitado. Claustrofobia justificada, bajo tierra esperando. Y el maldito metro que no llega.
Resuenan pasos, con eco. Carreras precipitadas y risas al otro lado. Se jodió mi soledad.
Aparecen tras el pasillo, una pareja de adolescentes borrachos. No reparan en mi presencia, frente a ellos. Se besan apasionados, ella contra la pared sin oponer resistencia. Él presionándola con todo el cuerpo, y ríen alborotados.
Quiero quitar la vista, mirar a otro lado. Su felicidad etílica me desgarra. Pero el morbo me puede, me pregunto si se quieren, si se acaban de conocer, si será la última vez que se vean.
Me miro la muñeca y me acuerdo que me robaron el reloj. Ya viene el metro del andén contrario. Los chicos por fin separan sus cuerpos.
Entramos en el vagón. Él todavía lleva los labios manchados de mi carmín, y a mi me huelen las manos a su colonia, mezclada con tabaco. Nos sentamos y entrelazamos las manos. El vagón sigue parado. Me percato del andén de en frente, una mujer harapienta me mira con el ceño fruncido. Parece una mirada de odio, pero, ¿cómo va a odiarme, si no me conoce? Se le acercan dos hombres con el uniforme de seguridad. ¿Qué habrá hecho? Hablan, quieren cogerla, pero la mujer se zafa. Le agarran con fuerza. El tren echa a andar, y lo último que veo, antes de entrar en el túnel, es una mirada suplicante.
Hace frío en la calle, estos cabrones han vuelto a descubrir mis intenciones: quedarme a dormir dentro. ¡Malditos! Ahora tendré que buscar un cajero y en esta zona, llena de niñatos, a ver quién duerme un sábado por la noche. Camino mirando al suelo, no merece la pena levantar la vista y encontrarte a estos hijos de la noche, en plena fiesta, y ser objetivo de sus bromas burlonas.
Vamos llegando a mi parada, aun no me ha soltado las manos. Pero yo sé que no va en serio. Aunque me acompañe casi hasta mi casa, y luego tenga que darse la vuelta para volver con sus amigos.
En la próxima estación se baja, no sé si decirle algo. No sé si te llamo mañana va a ser muy precipitado. Tampoco quiero agobiarla. Pero, ¿y si ella no me llama? El último chupito de tequila me ha sentado fatal, y no puedo pensar con claridad. Me suelta la mano, y se levanta. Por inercia, me levanto, le doy el último beso. Ella me mira divertida. Quizá decir algo ahora sería romper el momento.
Ya nos veremos...eso es todo lo que me ha dicho...¡vaya fin de noche! y encima ahora la charla de papá por llegar dos horas tarde... ¿pero le volveré a ver?
Ya nos veremos le he dicho, hay que ser gilipollas para soltarle esa frase a una chica que te gusta, es la típica frase que molesta, y yo sin batería en el móvil para apuntar su número.
¡Ya nos veremos las caras, amiga! me grita agitando los brazos Alfredo, otro vagabundo. No me perdona que le haya robado el vino. Me ofreció sólo un trago, y me he negado a devolverle el cartón. Pero es que, o me emborracho o no soy capaz de conciliar el sueño, con todos estos niñatos entrando y saliendo...
Llego a casa, aguanto el chaparrón de papá que estaba despierto en el salón, jugando solo al ajedrez electrónico. Me voy a la cama, debería lavarme las manos, pero si lo hago perderé su olor. Quiero soñar con él, con sus ojos, con su sonrisa, con las cosas que me ha dicho.
Vuelvo al bar donde están o creo que siguen mis amigos. Al doblar la esquina veo que dentro de un banco hay jaleo, miro de reojo, pues parece una pelea entre vagabundos. Un hombre tira a una mujer de los pelos, y la zarandea hasta sacarla a la calle. La tira al suelo. Ella gime, y a mi me da pena, pero también miedo. Me acerco. Le ayudo a levantarse.
__ Eres un mentecato que no sabe lo que quiere...siempre con tus dudas...la has dejado marcharse, que sepas que la has perdido para siempre. Después de esta noche, todo ha acabado, tenlo claro.
La suelto... ella tiene razón, la he perdido... ¿cómo he podido ser tan imbécil?
Un chico me ayudó cuando me peleaba con Alfredo, no pude darle las gracias pues me soltó y salió corriendo... mientras yo juraba a Alfredo que nuestra amistad se había terminado. Mira que tirarla del pelo...a la que fue su confidente, su compañera... mira que tirarme del pelo...
Hoy, ya lunes, mendigo tirada en las escaleras de la boca de Metro de Ríos Rosas. Hay un joven que espera, apoyado en la barandilla. Lleva las mismas horas que yo, me resulta familiar, pero veo tanta gente a diario, que ya confundo las caras.
Ella tiene que coger el metro para ir a clase. Si la espero aquí seguro que la veo. Así puedo disculparme por no haberme despedido como ella merecía. Y pedirle el teléfono y que volvamos a quedar.
Hoy Lunes, vuelta al colegio... con el uniforme, llevo heladas las piernas. Al fondo la estación de Ríos Rosas, y un hervidero de gente que entra y sale. Una mujer en el suelo, con un cartel pidiendo. Y mis manos ya perdieron su perfume...
Por ahí viene. Voy a besarla...
Por ahí viene una chica, seguro que tiene algo...
viernes, 26 de septiembre de 2008
Era agónica-antagónica
A mayor demanda menor oferta. Abre la boca, ahora que aun puedes y coge aire...aun no han abierto los bancos pulmonares, esos que guardarán el oxígeno y lo transferirán por un módico precio, un negocio con futuro en un lugar sin futuro, era antagónica... como todo en la vida, pura ironía:
Lugares desiertos y bosques quemados.
Chabolas a pie de inmensos rascacielos.
Niños desnutridos, contenedores llenos de restos de comida.
Gente durmiendo en la calle, insomnes en mansiones.
Parados sin querer, trabajadores que no mueven un dedo.
Pedófilos enfermos, padres esperando adopciones.
Suicidas y asesinados.
Pobres analfabetos exprimidos, poderosos necios exprimidores.
Inspira, pronto, aire corrupto de vida, polución, oxígeno, política, vidas ajenas, problemas ajenos lejanos, espira, pronto, aire de temporales, de malversaciones, de dióxido grato, gratuito por ahora. Respira... ya empezó la cuenta atrás para expirar. Aplícate y empeña...porque morirse también tiene un precio.
viernes, 27 de junio de 2008
El puente de El Olvido
En cada uno de sus extremos crece la maleza, agarrada ferozmente a lo que fue a estructura férrea, atraviesa lo que fue un caudaloso Río Piedras, hoy en día un riachuelo con el fondo de lodo, a su alrededor plantas salvajes por donde sapos que se quedaron sin ser píncipes esperan los besos de alguna princesa.
El puente tiene una inscripción, con la fecha 1931, sí que ha llovido, aunque no tanto como para desbordar la presa que construyeron más abajo, años después.
Allí de pie me pregunto cuántas vidas esperaron el tren que pasaba sobre él. Cuántos anhelos antes de una guerra que dividió un país que ya no la recuerda.
No sé qué intereses hubieron para que desapareciera aquella línea ferroviaria, imagino que la construcción de la carretera, la magnífica y carísima autopista pudo con el romanticismo del traqueteo de las locomotoras y sus vagones. Sin duda una pena. Y una muestra más de que el capitalismo puede chocar de frente contra un tren y hacerlo descarrilar.
Y el puente mudo sin poderse quejar de que lo han dejado solo, en mitad de un paisaje en el que su metal desentona, pero que sin él, ahora, ya no tendría sentido.
Veintiochomil y pico atardeceres sobre El Puente de La Tavirona, al que yo llamo, el puente de El Olvido.
viernes, 13 de junio de 2008
Viernes 13
viernes, 6 de junio de 2008
Invisibilidad
Desde la invisibilidad más absoluta, escribo...
Desde la invisibilidad que me otorgan los iris con los que casual o intencionadamente me encuentro: verdes, azules casi translúcidos, miel, opacos tirando a negros, y que ninguno es capaz de dirigirme una mirada sincera, y me hacen sentir invisible a veces, y las otras restantes, diminuto.
Intento mantener la cabeza alta, una expresión cordial, la mirada firme y cercana, pero nunca hallo respuestas a mis preguntas en los ojos de quienes me cruzo. Ni siquiera un enlace de empatía, y si miro más abajo no me encuentro sus sonrisas amigables. No me topo con nada, es, como si no me vieran.
Y da igual como me vista, si camino recto o torcido, si me mantengo en equilibrio o caigo, nadie se acerca. No me siento desvalido, me siento impalpable, etéreo, un ser imaginable sacado de algún libro de fantasía, protagonista de un cuento limitado, que cayó en el olvido.
Desde la invisibilidad más absoluta, pienso...
Que quizá sea mi cometido mantenerme en pie casi como un ser inerte y permitir que los demás se apoyen para atarse los cordones de sus zapatos, para que choquen conmigo creyendo que han tropezado con algún adoquín levantado, para que apoyen su espalda en mi pecho si están cansados, para ser testigo mudo de besos y enfados.
Que la fortuna me esté esperando en cualquier esquina, pero que yo he elegido el camino equivocado, y avanzo siempre, pero en sentido opuesto.
El ser transparente no me ha traído más que complicaciones, quererme pone metas inalcanzables, frustrarme continuamente.
La invisibilidad que te forja una coraza de libertad enjaulada, de la que esperas que alguien te saque, somos muchos invisibles esperando que nos pinten y nos den la mezcla idónea de colores de la paleta que te haga ser visto, aunque no reconocido.
lunes, 2 de junio de 2008
La mujer mosquito
Quizá la crudeza de su infancia, pasar frío y hambre, le moldeó el alma hasta endurecerla como una figura de hielo que ni siquiera al sol de un amor placentero, de la sonrisa sincera de un niño pequeño, de los abrazos de quienes divertidos y diversos la sedujeron, de las miradas de quienes le apreciaron, ha sido ni creo, jamás será, capaz de derretirse. En vez de cultivar estados de ánimo efímeros, como todos hacemos, se quedó arraigada y perenne en una felicidad inventada en la que no cabían sino aquellos que por ella eran llamados y nadie más estaba invitado.
Pasó de niña a mujer con grandes zancadas, se prometió no pararse a disfrutar el tiempo hasta que no tuviera poder y éxito, fuera cual fuera su precio. La ambición tomó cuerpo en su cuerpo. Así se convirtió en la mujer mosquito, que para vivir necesitaba exprimir la energía de otros y así hacer su hábitat propio, succionar los pensamientos, las ideas, convertir las alegrías en penas, en definitiva: asegurarse seguir creciendo; sólo que ella no chupaba la sangre, se abastecía de las carteras, las cuentas corrientes, las cajas fuertes, todo lo material que sus víctimas tuvieran.
No era consciente en su aleteo continuo, frenético, que sus víctimas le irían repudiando, al darse cuenta de sus oscuros objetivos, se irían alejando de ella. Pero la soledad no era si no otra escala en su alto vuelo. Y ella estaba dispuesta a todo por llegar a su meta.
Quizá no fuera consiente que la ambición desmedida se llama avaricia, y es dañina para la egolatría, pues como un adicto a cualquier vicio, siempre quieres más, y el inconformismo exagerado está reñido con la autoestima.
La mujer mosquito se fue quedando sola, sus amantes se volvieron esquivos, sus hijos la dejaron de lado, sus amigos, si es que alguna vez los tuvo, permanecieron ocultos.
La mujer mosquito se fue marchitando. Podrida por dentro llevaba años, pero ahora los efectos de esa putrefacción se dejaban ver en su rostro, arrugas rellenas de maquillajes caros surcaban las comisuras de sus labios en dirección a la barbilla, y le daban una expresión más siniestra.
Quiso pasar de mosquito a libélula (otro insecto pero más estilizado), se sometió a diferentes intervenciones, pero aun no han inventado el lifting para el alma, ni las liposucciones de malos sentimientos, y aunque hermosa por fuera, seguía siendo un vejestorio amargado y decrépito por dentro.
La última vez que la vieron, cuentan que colgaba del brazo de un hombre algo mayor que ella, y que le susurraba sus caprichos a cambio de placeres carnales. Otro pobre incauto que caía rendido ante ella, ante esa seguridad aplastante que uno no sabría si odiar o admirar. Desde luego nadie que conozco querría ser como ella: un parásito de vanidades, vector de infecciones para corazones leales, derramador de lágrimas, vertedor de sufrimiento.
Y todos saben, todos sabemos que morirá sola, aplastada por un manotazo del destino que se encarga de que cada uno reciba lo que merece. No, nadie envidia su vida, por muchas riquezas que tenga, por muchos ceros que haya en su libreta del banco, por sus trajes carísimos y su estética perfecta. Pero nadie la envidia que es lo que ella hubiera querido, lo que ansiaba desde el nacimiento de sus alas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


