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miércoles, 23 de febrero de 2011

La Llave

Sólo tú tienes la llave que colgaba de mi cuello enganchada a un cordón negro. La llave que puede abrir los anhelos, despertarlos. Desatar los deseos, liberarlos, liberarme... La que encierra mis sueños jamás contados y que al girar dentro de la cerradura oxidada que late, disipa dudas y resuelve acertijos. No quise, pues fui yo quién te echó de mi vida entonces plena, ver cómo te marchabas, pero has vuelto sin ser llamado, espigado y decidido. Y ahora estás tan cerca que tu roce, otra vez, me hace temblar... admito entonces, es evidente, que te debo pleitesía pues me ciegas exultante, profuso en el valor que a mi me falta. Me arrodillo, rogándote que me devuelvas esa llave para aislarme de nuevo en mis lares confinados, conocidos y afianzados; y pedirte susurrando suplicante e intentando no llorar: __ ¡Por favor, MIEDO, vuélvete a marchar!

viernes, 13 de junio de 2008

Viernes 13

Hace años, cuando llegaba el Viernes surgía una liberación, durante la última clase en el colegio empezábamos a recoger cinco minutos antes de que sonara el timbre, haciendo mucho ruido con los estuches metálicos, era un código inventado que todas las alumnas de octavo B llevábamos a cabo sin decirnos nada las unas a las otras, de forma espontánea, empezábamos a guardar los libros y repetidamente dábamos golpes con los estuches sobre los pupitres, no al unísono, una alumna tras otra, y asi las cuarenta, compositoras de una horrible melodía. La señorita Ana, la de ciencias, odiaba tener los viernes última hora con nosotras, pues sabía que no le prestábamos a penas atención, y viernes tras viernes nos regañaba. Así, un viernes 13, a finales de cuso, nos dejó hacer ruido, y siguió escribiendo en el encerado. Cuando hubo terminado añadió: hoy nos quedaremos media hora más, para recuperar las clases de los viernes en que me habeis interrupido antes de la hora. Jamás volvimos a hacer aquel ritual en el que se había convertido aquella loca rutina. El castigo supuso el cese de esos cinco minutos de rebeldía libertina. Hoy es viernes 13, día de supersticiones, de terroríficas películas, de monstruos, de fantasmas, de profecías, de rebelaciones, de fin de rebeliones. Hoy para mí se conmemora la muerte de los estuches, que me parece mucho más cruel y aterrador que nada de lo que se hayan inventado otros sobre esta fecha.