DERECHOS RESERVADOS

Creative Commons License
Todos los textos y fotografías reseñadas en este blog by Ana PC- Ana Prado Collado is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.
Based on a work at www.reflejosyreflexiones.blogspot.com.

martes, 27 de enero de 2015

EL IMPERIO DE LA GRIMA.



En la era de los cambios drásticos, de los giros rápidos, de los salvadores indiscretos y los mesías con doctorados, poco nos percatamos de los cambios pasivos, de los que aceptamos, a diario, con desgana y sin ánimo de enfrentarnos a ellos. Bien parece que acatamos las reglas de un juego que se empeña en excluirnos y nos conformamos con ser peones a merced de fichas más poderosas por la agilidad de sus movimientos, más elaborados y rocambolescos que los nuestros. Pocas opciones nos dejan, y menos aún creemos tener. Y así estamos, condenados a la sensación de abandono, con la paciencia en un lado de la balanza que tiró, con su peso,  por los aires nuestros sueños. Esperamos la resurrección de los ideales muertos que otros se encargaron de ejecutar sin miramientos. Y, desde posiciones más elevadas nos piden tolerancia, madurez, respeto, aquellos que, sin complejo, recalcaron nuestros defectos y nos colgaron la etiqueta de "no apto".
En la era de las decisiones inapelables, tu argumento no vale nada contra el de aquel que no quiere discutir porque no quiere escucharte; aquel que confunde mantener su postura con aplastar la tuya. La dependencia se convierte en temido lastre, la conveniencia prepondera sobre la ilusión, y nos alistamos a la censura y a los silencios.
Sucumbimos a la ceguera y relegamos el tacto a un sentido vulgar, en desuso. Inventamos un lenguaje nuevo cuyo fin es no terminar de entendernos. Hemos decidido copiarnos en lo revulsivo, para acercar posturas cubiertas de asco. Nace, como un deforme engendro, el fruto del rencor acumulado, ¿quién querrá criarlo desde el amor necesario para el equilibrio, sin sentir un rechazo ambiguo? 
Siempre habrá alguien con los brazos dispuestos para acunar, entre ellos, a la aberración, y mimarla en exceso, y procurarle sustento, pero no seré yo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno Ana, me ha encantado. Felicidades. Luis

Ana PC dijo...

Muchas gracias, Luis.
Un abrazo.